miércoles, 12 de diciembre de 2012

CASAS HERMOSAS DE CAMPO





Perfecta sintonía:
Un espíritu ecléctico, que conjuga con total libertad muebles y complementos actuales con elementos de procedencia exótica y obras de arte moderno, inspira el trabajo desarrollado por la interiorista Sofía Calleja en esta luminosa vivienda abierta a las maravillosas vistas de una magnifica terraza.




CONSTRUIR EN EL CAMPO.
Desde sus comienzos se abocó a las casas de campo con un estilo que combina muy bien el español y el italiano. Toma los elementos barrocos de España y los simplifica con las reminiscencias de la arquitectura de la Península Itálica.
Como en los países desérticos, las viviendas rurales tienen ventanas pequeñas que permiten descansar la vista y prevenir el calor del verano. Determinadas por la región, su forma es apaisada de una sola planta con frescas galerías. El precio de una casa de campo depende de cómo el arquitecto resuelve las situaciones que se le presentan. Por ejemplo, el alojamiento y la comida del personal, el traslado de materiales… Cuestiones propias del trabajo en el campo.

“Mi inclinación hacia las casas de campo se dio de un día para otro, cuando en un remate en Las Lilas conocí a Ballvé Cañas, el arquitecto que trabajaba en las estancias de Don Mario Hirsch. Nunca me voy a olvidar de la imagen de él sentado frente a la chimenea dibujando. Entonces me dije: Ao quiero trabajar así, cerca de la naturaleza y lejos del ruido de la ciudad.”
Así fue como se lanzó a la aventura de ejercer la profesión a distancia. De Norte a Sur y de Este a Oeste. Juan ha transitado cada rincón del país. Reformó estancias, construyó galpones, diseñó puestos, herrerías, rnontureros. proveedurías, materas, hasta instalaciones para remates de hacienda.
Su vocación marcada se refleja en sus palabras cuando dice: “A diferencia de un abogado o un médico, al arquitecto siempre lo van a ver en el mejor momento. Por eso disfruto haciendo lo que elegí . La Leonor, en Chaco: La Elisa, en Capitán Sarmiento: El Pastor, en San Luis son algunas muestras claras de su indiscutible talento. Así como las casas que construyó en Chacras de Coria, en Mendoza: en las afueras de Buenos Aires, como San Isidro, Pilar… entre muchísimas otras.
“En los mejores lugares, con la mejor gente.” De este modo define este apasionado artesano el entorno que lo rodea. “Trabajar en el campo es como estar en otro mundo. Al terminar una casa, uno se da cuenta de que todo el pueblo tomó intervención: el carpintero, el herrero, el techista… Eso sí, no les pidas nada a la hora de la siesta.”

Casas de campo:
El arquitecto Juan Agustín Estrada ha elegido trabajar fuera de la ciudad y del ruido. Desde sus comienzos, atraído por el entorno del interior del país, se dedicó a construir casas de campo. De su abuelo v de su padre aprendió los secretos que encierra la arquitectura. Recrear espacios, idear volúmenes y concretar proyectos son. para él. desafíos permanentes. No concibe su vida lejos de su profesión. ‘:En cualquier lugar del mundo uno puede apreciar lo que alguien alguna vez creó. Desde las ciudades más importantes con sus museos y palacios de época hasta el sitio más pequeño. Todo está pensado a partir de la arquitectura.”
Construir en las afueras de la ciudad, en pueblitos remotos, en estancias escondidas entre los montes… es lo que a Juan más le atrae, ya que no sólo se trata de lugares fuera de serie.

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