domingo, 4 de noviembre de 2012

FENG SHUI PARA AMBIENTES DE LOS NIÑOS


La armonía entre hermanos
La distribución de las habitaciones de los hijos en la casa determina si se van a llevar bien entre ellos. Cuando existen problemas o discusiones entre los chicos, es posible que se deba a un error de feng shui.
Cuando dos niños comparten un dormitorio, quien ocupa la "posición de poder" domina al otro hermano, indistintamente si es mayor o menor. Esta posición es la que se dirige diagonalmente al ingreso del dormitorio. Es preferible ubicar en la posición de poder al niño más introvertido, o yin.
El mismo principio se puede aplicar al determinar los puestos en la mesa de comedor.
En ciertas casas existen habitaciones más proclives a las peleas o discusiones entre los hermanos. Estas suelen ser los cuartos de televisión, la sala de estar, el patio posterior, en fin, cualquier espacio donde se reunen los niños a jugar y terminan peleando. Se puede aplicar una "cura celeste" al lugar, colocando elementos que "adicionen" armonía, como móviles de sonido, instrumentos musicales, colores yin, etc. Si los problemas persisten, considere darle otro uso a dicha habitación, para que los niños no tengan que volver a usarla.
Más consejos para la decoración infantil
Seguridad:
Utilizar materiales sanos y naturales en la habitación de los niños. Evitar aglomerados, pinturas y barnices sintéticos; Preferir maderas macizas, con acabados naturales (ceras o aceite de lino), fibras naturales y pinturas al agua. Ventilar diariamente la habitación de los niños para evitar la acumulación de gases nocivos.
Ventanas:
Hay que tener cuidado con los tamaños y proporciones de las ventanas ya que según las enseñanzas de feng shui "ventanas grandes en la casa hacen niños indisciplinados". Las ventanas son los ojos de la casa. Los niños se distraen con mucha facilidad. Cuidar que la posición del lugar donde estudian quede frente a una ventana muy grande o de espaldas a una puerta. Se pueden colocar persianas, cortinas y espejos para corregir estas condiciones negativas.
Estudio:
Lo ideal es que el lugar de estudio se encuentre separado del lugar de juego y de descanso. Si esto no es posible, hay que procurar una separación virtual que puede lograrse, por ejemplo, utilizando un color diferente para el rincón de trabajo: un azul cielo puede ser perfecto para dar calma y concentración. Está demostrado que los niños aumentan su rendimiento en un entorno con variedad de colores. Evitar los colores neutros (blanco, negro, gris) y los marrones. Hay que disponer de suficiente espacio para guardar todo lo que tenga que ver con estudios una vez finalizada la tarea.
Iluminación:
Es ideal que el cuarto de los niños mire al Este, la dirección del elemento Madera y del crecimiento y que reciba abundante luz natural. Si no es así, podemos utilizar un objeto de color amarillo brillante (por qué no un simpático sol) para compensar esta situación.
Es conveniente que el cuarto de los niños disponga de por lo menos dos fuentes de luz artificial: una luz general más o menos intensa (evitar dicroicas y tubos fluorescentes) y una iluminación suave para las horas vespertinas. Veladores o apliques de pared con lámparas en tono rosa son excelentes para crear un ambiente tranquilizador que prepare a los niños para el sueño.
Televisor:
En la China antigua no había, por supuesto, nada de TV y por lo tanto no existen reglas de feng shui para ubicar el televisor: debemos crearlas.
La TV, por generar luz y movimiento es un elemento muy Yang e inevitablemente genera alrededor de ella un ambiente Yin.
Esto lo saben los padres: la TV mantiene a los niños quietos (al menos por un rato) y proporciona unos momentos de calma.
Pero la TV (también la computadora y otros juegos electrónicos como la Game Boy etc.) tiende a convertirse en un tirano y a dominar el espacio en donde se encuentre.
Es difícil resistir la tentación de encender una TV apagada cuando está a la vista: por lo tanto es importante encontrar la manera de ocultar la pantalla de la TV mientras no está en uso. Tendemos a olvidar a aquello que queda fuera de nuestra vista.
Contacto con la naturaleza:
El habitante de una ciudad moderna pasa, en promedio, menos de una hora diaria a la intemperie. Nuestro entorno urbano nos aparta paulatinamente del contacto con la naturaleza, que necesitamos para mantener nuestro equilibrio. Los niños necesitan con más razón de este contacto, que además les encanta. Por mínimo que sea el espacio disponible en la casa, la presencia de plantas, de pequeños animalitos o de una pecera, son generadoras de experiencias valiosísimas para los niños. Hacerlos participar del cuidado de las mascotas o plantas contribuye al desarrollo de una conciencia ecológica sana.

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