martes, 19 de marzo de 2013

DECORACIÓN DE INTERIORES



Ahora que tengo un poquito más de tiempo libre y debido a cinco exclamaciones tipo:  "¡¡Hay que ver, Nelly, qué decoración tan acogedora has creado!!", voy a daros unos trucos para... bueno, ¡para decorar!
(nunca había hecho esto, la verdad, jajajaja... pero igual os sirve).

Pasos previos, antes de decorar.
Vale, lo primero de todo, antes de decorar, tenéis que pensar qué uso le vais a dar al espacio. No os lancéis a elegir colores y formas sin hacerlo. Ni renunciéis a una buena planificación. ¿Qué es lo que quiero decorar? Imagínate que los espacios fueran personas. Hay gente alegre, hay gente diplomática, hay gente generosa... es la primera impresión. Luego, ese espacio, ¿qué va a reflejar? ¿para qué sirve?
Imagínate que dices: "quiero decorar mi mesa de despacho", por ejemplo. Vale pues, ¿cómo te gusta trabajar? ¿quieres tenerlo todo a mano, quieres que de impresión de profesionalidad, de desenfado?
La decoración es el arte de transmitir cosas creando espacios, así que, piensa qué quieres comunicar. Y piensa también cómo eres tú. 

Componiendo.

En segundo lugar, y eso es lo más difícil, el conjunto. Lo problemático de los espacios es que decoras "en particular" para crear un efecto global. Y aquí está lo más difícil. Es como cuando pintas un cuadro. ¿Cómo puedes hacer esos dibujos?, me preguntan, fácil: porque sé que un círculo, dentro de otro, con un pequeño óvalo en la parte superior, añadiendo sombras en forma de anillo y juntando el anillo superior con el círculo concéntrico más pequeño, es igual a un ojo. Pero claro, ¡¡la gente ve un ojo, una mirada expresiva, y no saben cómo la has hecho!!
Del mismo modo, yo no soy capaz de entender las matemáticas. Veo el conjunto pero no sé de qué están hechas. Y me lío.
Ejemplo, volviendo al tema, de  una mala decoración -desde mi punto de vista-, pues este:

A ver, qué alguien me explique la armonía de los verdes pistacho y los rosas, ¡¡porque yo no la encuentro!! por no hablar que ese salón ... no sé, veo muchas varillas. Varillas en las patas de las sillas, de las mesas, un florero medio muerto... brrrr, fríaldad, eso me transmite. No me gusta.
Sin embargo, mira este:
Yo habría elegido otro color para el tapizado del sofá, pero este salón, al menos, está bien orientado. Es luz.
Se pueden coger ideas curiosas y ver detalles originales:  en distintas revistas especializadas.
Antes de ponerte a elegir en particular, tienes que tener una idea de lo que quieres transmitir en conjunto.

Lanzándote a decorar.

Huye de los tópicos. Lo decía Aelo (¡¡Hola, Aelo, si me lees!!) en entradas anteriores: no me gustan las casas que parecen fotos de revista. Pues tiene toda la razón. Es tú casa, es tú habitación, es tú mesa de despacho. Tuya y solo tuya. Única, irrepetible, las revistas te pueden ayudar, pero nunca jamás renuncies a tu propio estilo. Y una buena base para crear tu estilo pueden ser tus recuerdos y tus experiencias. Utiliza objetos que signifiquen algo para ti, eso hará de lo que quieras decorar algo más personal. 
Empieza, si se trata de un espacio más amplio, por la pintura. La pintura, desde mi punto de vista, es importante pero debe fundirse con el resto del entorno. Cuidado con las pinturas agresivas:

Que son bonitas, son colores menos saturados, pero el que corre el riesgo de saturarse eres tú. Una cosa es poner algún detalle  clic:  (Fijaros en el conjunto, ¿no es armonioso?) y otra que la pintura domine la estancia. La pintura debe... acompañar. Es como la música de fondo.
En segundo lugar, muebles acordes con la pintura. Si decides pintar de burdeos el salón, no pongas los muebles haya claro, ¿por qué? porque las paredes se los comen. Me parecerá que estoy en un espacio en el que los muros van a caer sobre mí para devorarme junto con las librerías... 
Elige colores neutros, o pasteles, es lo mejor, salvo -y esto va en lo que deseé cada uno-, que seas muy atrevido y tengas dinero suficiente como para comprar un "salón de revista", de esos en los que la decoración es de diseño y va perfectamente conjuntada.
Aquí tenéis una preciosa gama de pasteles para elegir:



Si tienes ya decidida la pintura (procura tener en cuenta la cantidad de luz que le da a esa habitación, pues va a cambiar el efecto sobre la gente que la perciba), luego es más sencillo elegir los muebles. Piensa el uso que le vas a dar, los quieres ¿desenfadados? ¿atrevidos? ¿mini malistas?

¿¿Puedo quejarme del minimalismo?? Sé que hay gente a la que le encanta. Pero yo no puedo con él. He aquí un salón minimalista: clic
Socorro.
¿¿¿Dónde están las cosas??? ¿Es una sala de estar o un hospital????????
Vale. El minimalismo es bonito si lo combinas con espacios muy muy luminosos. Mucho. Buscádlo en la Red. Os reto. Veréis que todos, todos los salones minimalistas están acompañados de ventanales gigantescos y bellas fotos de paisajes al otro lado. 
Si no dispones de eso, por favor, no decores en plan minimalista. 
Salvo quizá... habitaciones. Las habitaciones de una vivienda, especialmente la principal, sí pueden ser minimalistas y bien hermosas. Me imagino por ejemplo una cama tipo japonesa acompañada de una alfombra con motivos tan específicos que no sé si existirán. (¿¿llamo a una empresa de diseño y se lo propongo??) Vale, imaginaros una cama japonesa y una alfombra de color gris con motivos que recuerden a las piedras de un río. Y si puede ser una alfombra de pelitos, de esas que las ves y tienes ganas de pisarlas descalzo.
Vale, pues eso sí, puede ser minimalista y bien hermoso.
¡¡Pero esas cosas que se ven por ahí!!
Tienen que ser espacios amplios, un loft, algo así. Minimalismo y espacio reducido es -en general- mala combinación. 


Haz que el espacio sea tuyo y presta atención a la armonía del conjunto. Con esa premisa, ¡¡¡ya podéis lanzaros!!! A decorar lo que sea, de carpetas a casas. El mundo es vuestro!!!.

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